GACM recibe un aumento de perspectiva a “estable” por parte de Moody’s tras acuerdo

 

 

Ciudad de México, 24 diciembre.- El Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) recibió un aumento de perspectiva de ‘negativa’ a ‘estable’ por parte de la calificadora internacional Moody’s Investor Service, como consecuencia del acuerdo que alcanzó con los bonistas del instrumento emitido para financiar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).

La mejora de perspectiva implica que la evaluadora de riesgo crediticio carece de argumentos para bajar en el corto plazo la calificación de la entidad hasta ahora encargada de construir la nueva terminal capitalina, al lograr su objetivo de recomprar parte de los bonos y modificación de los contratos.

Los inversionistas institucionales aceptaron revender al gobierno alrededor de mil 800 millones de dólares de los bonos, y aceptaron también que el pago de los mismos quede respaldado solo por el actual Aeropuerto Internacional Benito Juárez.

Los bonistas dieron luz verde a una segunda oferta propuesta por GACM –tras el gran rechazo que propició la primera– que contempla un evento de incumplimiento relacionado con la reducción de tráfico y tasa de cobertura de la deuda del actual aeropuerto capitalino ante la competencia de otras terminales, así como controlar su endeudamiento y la creación de un fondo que podría juntar hasta mil millones de dólares para reembolsar, recomprar o finiquitar los certificados.

El éxito de la oferta dará como resultado un menor apalancamiento del GACM, lo que fortalecerá sus métricas financieras proyectadas, de acuerdo con Moody’s, aunque no dejó de subrayar la pérdida de crecimiento de tráfico sin NAIM.

Ahora, tras conseguir convencer con su plan a una parte considerable de los tenedores de los bonos, el siguiente paso podrá ser finalmente el anuncio oficial de la cancelación de la obra en Texcoco, cuyo avance es aproximadamente de un tercio de los trabajos, lo que prácticamente dilapida la perspectiva de quien aún veía su continuación como una opción.

Claro que aún falta resolver lo que sucederá con el fideicomiso de inversión en bienes raíces especializado en infraestructura y energía, o fibra E, del NAIM, una negociación que probablemente ya comenzó, dado que los tenedores de este instrumento no intentaron asesorarse legal o financieramente, además que representan una cantidad menor que los bonos (mil 600 millones de dólares). (Investing)